Hace rato pasé por una glorieta (la del Morelos que conocen los Izcallicences) y una doña ya de avanzada edad la cageteó bien y bonito, pues iba con la que supongo era su hija y su nieta, me pusieron el siga y yo iba hacia ellas, y se les ocurre atravesarse sin voltear… sin más remedio me frené junto con otra camioneta que iba a mi lado mientras la hija se echó a correr dejando atrás a su madre y a su hija (para los que no van entendiendo iban 3 mujeres, abuela madre y nieta), y la señora volteó con ojos de terror para ver que para su fortuna la camioneta y yo le cedimos el paso microsegundos antes de que una camioneta detrás de mí comenzara a tocar el claxon como loca, a la nieta también cási se le sale el corazón, pero nos quedamos ahí hasta que terminó de cruzar la avenida, entonces reanudamos la marcha ya con una larga fila de coches por detrás. Segundos después la camioneta Mazda que estaba atrás de mi como pudo se me puso a un lado de mi y me volvió a tocar el claxon mientras me gritaba que aprendiera a manejar entre no sé qué tantas jaladas, por un par de segundos pude contener mi enojo, pero no lo evité más y tomé una de las tuercas que llevo en el cenicero, me le puse de nuevo a un lado y se la arrojé al cristal en muestra de mi enojo mientras del susto se quedaba atrás, me fui contento porque desquité mi enojo.
Y luego dicen que los pobres somos los nacos.Pinches ricos mamones, su dinero no les alcanza para una buena educación, cómo me cagan.
CIVISMO GENTE, ¡CIVISMO!
Y luego dicen que los pobres somos los nacos.
CIVISMO GENTE, ¡CIVISMO!







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